domingo, noviembre 15, 2015
miércoles, junio 25, 2014
España: con rey y sin corona
Granada (España)
Dos horas y media antes que España y Chile tocaran el balón en el legendario estadio Maracaná de Río de Janeiro, el rey de España firmaba la ley mediante la cual abdicaba a su trono en favor de su hijo, el príncipe Felipe. Cuando el árbitro señaló el final del encuentro que perdieron los ibéricos 2-0 faltaba apenas una hora para que la ley firmada a las 6:30 de la tarde del miércoles surtiera todos sus efectos y el entonces Príncipe de Asturias se convirtiera en Felipe VI.
A 420 kilómetros del palacio real de Madrid, los comercios cerraron en Granada. Había que concentrarse para cuatro acontecimientos: la celebración de la fiesta del Corpus Cristi, el relevo en el trono de España, el partido de los campeones del mundo y la reaparición en la plaza de toros esta ciudad del torero José Tomás.
Del Corpus Cristi se ocuparon algunas gentes que adornaron los balcones de sus casas con el santísimo cáliz y algunas damas mayores que en la Catedral de Granada adornaron con flores un costoso paso de procesión labrado en plata. Del rey se ocupó la gran prensa en sus titulares de despedida. Del fútbol, todo el mundo, y de José Tomás los aficionados que se arremolinaron alrededor de las últimas boletas para la primera corrida del Corpus Cristi.
Estos cuatro acontecimientos se vivieron al amparo de las banderas de España que salieron a los balcones y a las puertas de los bares para invitar a los hinchas a pasar el partido con tapas y cerveza. En las calles mucho calor y mucho turismo. Los termómetros alcanzaron los 37 grados.
De la fiesta religiosa del Corpus Cristi pocos hablan pero todos se volcaron a ver la procesión por la Gran Vía de Granada. Los más jóvenes ni se imaginan lo que significan esas dos palabras calcadas del latín. En España la religión es un asunto de cada cual pero lo cierto es que Granada se paraliza el jueves de Corpus. Las tiendas cierran desde la víspera y a pesar de la crisis, las fiestas de guardar son sagradas.
Del rey se dice que ya no vale la pena discutir si monarquía o república. Un taxista lo resumió así: “alguien dijo por ahí que el rey también es un republicano… Y tiene razón... Nos ayudó a organizarnos... Creo que más de la mitad de los españoles está de acuerdo con que sigamos teniendo rey”.
La televisión pública transmitió en directo la sucesión del rey y los noticieros repitieron una y otra vez las escenas de la sucesión. Algunos comentaron después que el rey Juan Carlos I ya estaba muy enfermo y que inclusive casi se cae en las ceremonias debido a su pérdida de equilibrio.
Como ya no había nada que celebrar en cuanto al Mundial de Fútbol, los españoles observaron tranquilos el paseo de los nuevos monarcas en Madrid. De las calles desaparecieron las camisetas rojas y las que había exhibidas en las tiendas bajaron de precio. Pareciera como si los dueños de los locales quisieran deshacerse de ellas cuanto antes.
Antes del partido contra Chile, los periodistas hablaban con cautela. Había un cierto aire de pesimismo y de temor por lo que podía pasar. El diario Marca publicó dos artículos de miedo en los que le recordó a sus lectores las veces que España fue eliminada de los mundiales. Fue como una advertencia.
En otro escenario, en la plaza de toros de Granada, José Tomás se levantó como Lázaro de su tumba, luego de que el quinto toro de la tarde le propinara una fuerte paliza que lo dejó inconsciente en la arena. Después de varios minutos de incertidumbre salió por su propio pie de la enfermería y le dio muerte al toro. El público estaba enloquecido. Le otorgaron los máximos trofeos y alguien gritó de entre la multitud que colmó los tendidos: ¡Viva España!.. A esa hora de la tarde, casi las 10, nadie se acordaba de la selección de fútbol, del nuevo rey o la procesión de Corpus. Los bares estaban atiborrados de aficionados que hablaban de la gesta de José Tomás.
Fue una semana en la que España tuvo nuevo rey, celebró como Dios manda la fiesta del Corpus, vio la resurrección del torero José Tomás, pero también perdió la corona de campeón mundial de fútbol.
domingo, abril 20, 2014
El periodismo en tiempos de la escritura embrujada
martes, enero 28, 2014
Carta a Falcao
Apreciado Falcao:
Hasta el mismo presidente Santos sacó provecho de la desgracia nacional de verte postrado en una cama mientras tus rivales entrenan y se preparan para el Mundial. Muy sonriente se apareció en la sala de recuperación luego que te intervinieran quirúrgicamente la rodilla izquierda. En época electoral vale todo y los asesores del primer mandatario no dudaron un momento en recomendarle que dejara tirada la agenda económica de Davos, Suiza, y se fuera a mojar pantalla al lado del héroe caído.
Te cuento que el país anda con los pelos de punta no por la guerrilla, la pobreza, el desempleo o la destitución de Petro... Todos andamos pegados de la esperanza que puedas jugar en Brasil. Eres Trending Topic en las redes sociales y algunos hacen chistes sobre vos para aplacar tanta tristeza. El país se paralizó cuando se supo de tu lesión jugando un partido ante un equipo de cuarta división en Francia (siempre pensé que eso de irse para El Mónaco no fue una buena idea).
A todos nos duele que después de la hazaña contra Chile en Barranquilla, cuando empataste un partido que dábamos por perdido en el primer tiempo, ahora tengamos que resignarnos a hacerle fuerza a Jackson para que haga los goles que te estaban aguardando en las canchas brasileras. Recuerdo muy bien como colocaste ese balón para patear ese segundo penal. La frialdad con la que diste unos pasos atrás y la certeza de ese zapatazo que puso a gritar a todo un país. Yo estaba en la cafetería de la Universidad y casi me salgo de la ropa... No lo podía creer.
Al hacer un balance de fuerzas sobre las posibilidades de verte en el Mundial, pienso en lo que ha sido tu carrera. No te pareces a Maradona, Messi, Ronaldo, Forlán o el Pibe... Eres El Tigre y así comenzaron a idolatrarte los hinchas de River donde comenzaste a sacar las garras. Aún no tenías el pelo largo y conservabas una carita de niño bueno.
No sé de dónde se le ocurrió a tu papá que deberías llamarte Falcao, como aquel legendario jugador brasileño que lloró celebrando un gol ante Italia en un Mundial que ya no recuerdo muy bien. Alguna vez le escuché que quería que tú jugaras como el mencionado mediocampista carioca, pero la verdad no te pareces en nada. Eres certero cuando estás en el área. De Paulo Roberto Falcao sólo te quedó el nombre que poco o nada combina con el de tu papá, Radamel.
No se me puede olvidar cuando siendo técnico de la selección Colombia, Leonel Alvarez te puso a "banquiar" en el partido contra Bolivia en la Paz. Entras en el segundo tiempo y de inmediato le das la victoria al combinado nacional... Qué vergüenza para Leonel que creyó que teniéndote de suplente nos iba a clasificar a Brasil.
Ojalá que cuando te recuperes pienses en un futuro lejos del Mónaco. No sé si te tengamos para el Mundial de Rusia en 2018, pero todo hay que irlo pensando. Acabo de verte en una cámara hiperbárica en Twiter. Dios quiera que toda la tecnología y esa fe inquebrantable que tienes te aproximen a lo que todos queremos: verte devorar rivales en el área y marcar los goles con que sueña Colombia desde hace 16 años que no vamos a un Mundial.
jueves, marzo 03, 2011
EL DERECHO DE LEER NOTAS LIGERAS
Texto leído durante la presentación del libro "Notas ligeras" de Daniel Samper Pizano y Maryluz Vallejo en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, el 3 de marzo de 2011.
Por JORGE MANRIQUE GRISALES
Para iniciar la moderación de esta charla con Maryluz Vallejo y Daniel Samper, acudo a una nota ligera de García Márquez que alguna vez leí y que me tranquilizó mucho... Decía aquella nota salvadora que uno puede aplicar, sin remordimientos, el derecho de cortar de tajo aquellas lecturas aburridas.
Fue como la absolución al pecado mortal que cometí en mi juventud cuando me regalaron El Criterio, de Jaime Balmes. Muy entusiasmado ataqué las páginas pero sentí que era como arar en el mar… Ahí tengo el libro todavía….Tal vez más tarde haga un segundo intento. Esto que estoy diciendo puede ser un sacrilegio en el mundo académico, pero también confieso, de paso, que he dejado a media andadura libros y artículos que pareciera que sólo se escribieran para deleite de sus autores porque los simples mortales no los entendemos… A algunos se les olvida que la lectura también debería ser un goce para el que lee.
Lo anterior no quiere decir que escribir, claro y ameno, al estilo de las Notas Ligeras, sea cosa de incultos. Por el contrario, Pena de Oliveira (2009) destaca el carácter culto que tradicionalmente ha acompañado la actividad periodística en algunos países. “En Francia, por ejemplo, el periodismo suele ser ejercido por intelectuales de renombre, y arrastra una fuerte tradición cultural y política”, precisa. Igual en buena parte de la historia del periodismo colombiano
¿Qué leen y qué escriben los estudiantes universitarios? Es el título de una investigación que adelantan Colciencias y ASCUN en varias instituciones de educación superior del país, entre ellas la Javeriana de Cali. He conocido algunos resultados parciales del estudio y una de las cosas que más preocupa es que los materiales que preparamos los profesores bajo la benévola envoltura del Power Point aparecen como una de las principales lecturas de nuestros estudiantes.
Gracias al libro Antología de notas ligeras colombianas comprendí que existen otras formas de aprender y enseñar historia, política, literatura, música, economía, psicología, geografía, sociología, deportes, cocina y todas las demás cosas que hacen parte de la cotidianidad, incluyendo los remedios caseros. Allí hay un retrato de país construido desde los orígenes del periodismo, la crónica, el ensayo y las columnas de opinión.
Obviamente, que en esta tarea de armar el retrato están dos periodistas que como Maryluz Vallejo y Daniel Samper han transitado el país desde el ejercicio de la reportería, y conocen el barullo de las salas de redacción de antes donde Usted aprendía de todo al filo de un implacable cierre de edición.
En la Antología de notas ligeras colombianas todo está servido como un exquisito menú… Sin pensarlo dos veces, arranqué por Alvaro Cepeda Samudio y su alucinante historia de la Gallina de Tuluá; y a continuación abordé a Klim con su radiografía de cuerpo completo del árbitro de fútbol que me recordó a Eduardo Galeano en otra pieza magistral de Notas Ligeras: Fútbol a Sol y Sombra. Obviamente, detrás de esta decisión estaba la imagen del Daniel Samper que leí divertido en “Dejémonos de Vainas” en los ochenta, cuando su papá, Andrés Samper Gnecco, el inolvidable “cadete” Samper nos dictaba clases de Relaciones Públicas en la Universidad de la Sabana. Era una clase que empezaba y terminaba puntual. En ocasiones, él aprovechaba para hacer con nosotros, sus estudiantes, una especie de catarsis cuando se quejaba que él no había criado a sus hijos (Daniel y Ernesto) sino que los había malcriado. Allí murió el doctor Samper dictando su clase de Relaciones Públicas el 8 de abril de 1988. No entendí por qué razón no se incluyeron en esta antología algunos de sus amenos relatos incluidos en el libro “Cuando Bogotá tuvo tranvía y otras crónicas”.
Después de Cepeda Samudio y Klim, seguí por los lados de Gonzalo Arango y su construcción muy particular del bandolero “Desquite”… Como para reflexionar después de la muerte de personajes como Tirofijo o el Mono Jojoy.
Eduardo Arias nos recuerda esas rabias menuditas que siente uno con la forma de ser de alguien. Los diminutivos del presidente Uribe en sus consejos comunales lo sacaban de quicio. En esta antología, García Márquez relata la alucinante historia de una modelo italiana que come de todo y no engorda… Como para confrontar hoy con el imaginario social de la anorexia. Héctor Rincón nos recuerda, con su particular estilo de “no te lo puedo creer” la moda traqueta de los carros en las ciudades de Colombia; Juan Gossaín relata sus intimidades con una vieja máquina de escribir, mientras que uno de los históricos del periodismo colombiano, Enrique Santos Montejo “Calibán” se preguntaba a finales de los sesenta de qué le serviría al hombre ir a la Luna… Y sentenciaba: “Es mejor dejar la Luna quieta”…
Sorprendido quedé con las Notas Ligeras de José Asunción Silva y sus inquietantes descripciones de las damas santafereñas tras las mantillas heredadas de la España católica… Un auténtica relevelación, pero no sigo porque el tiempo no alcanza...
En esta Antología se dan cita setenta y cuatro poetas, literatos, autodidactas, periodistas, historiadores, intelectuales, en un rico cuadro que nos ayuda a entender los contextos que han acompañado al país en sus transiciones entre los siglos XIX y XXI.
Dejo para el final la referencia al estupendo prólogo que descubre los juiciosos análisis de Maryluz Vallejo y sus recorridos por las distintas formas de narrar que le hemos leído en otras obras suyas. No me atrevo a imaginar cómo se dividieron este trabajo del prólogo con Daniel Samper, pero sí tengo que decir que es una pieza importante que demuestra que el ADN del ser colombiano está hecho de notas ligeras.
martes, enero 11, 2011
¿QUIEN DIJO CRISIS?
Mientras los expertos se esculcan las neuronas tratando de interpretar las inquietantes cifras del desempeño de la economía, en Cali un mago callejero alista su improvisado escenario en las antiguas bodegas de la Industria de Licores del Valle, un sitio como para rodar una película de pandilleros al estilo Martin Scorsese.
Son las 7:30 de la mañana y la fila de ciudadanos para reclamar la cédula ya es larga. La economía del mago, y la de cerca de 20 personas más que laboran allí vendiendo tintos, estuches plásticos para las cédulas, minutos a celular o puestos privilegiados en la interminable cola, no depende de si el dólar subió o bajó, o de si Obama finalmente ayudó a las multinacionales gringas para que sigan inundando de carros el planeta.
Ver todo el texto en la Revista Cronopio
sábado, julio 25, 2009
"Comunicación es cualquier cosa"
A Raúl Fuentes Navarro hay que buscarlo entre montañas de libros y papeles en su oficina de la Universidad ITESO de Guadalajara. A pesar de la proliferación de celulosa, él sabe exactamente dónde está aquello que necesita o que alguien le consulta. En este santuario, la silla está ubicada detrás de una trinchera de libros y materiales argollados o sueltos de todos los tamaños y colores. Su espacio parece una cautivante selva de conocimientos en la que proliferan muchas especies.
Estando allí, resulta difícil vencer la tentación de echarle un ojo a cualquier cosa que uno tenga al alcance de las manos. El dueño de aquel espacio apenas mira por encima de las gafas tratando de ubicar a la persona que viene de Cali, Colombia, y que días antes le solicitó una cita para conversar. Casi que al estilo paparazzi, le pido que se tome una foto conmigo en medio de los montones de libros. Accede de buena gana y presta una buena sonrisa. Salimos de allí al aire tibio que recorre el campus de la Universidad jesuita del ITESO, en Guadalajara, México. Todos están allí en vísperas de vacaciones de verano. Se siente cierta emoción contenida en los funcionarios y los pocos estudiantes que aún transitan por allí.
Fuentes me invita a caminar, pero cortésmente le explico que prefiero que nos sentemos primero. Tengo la sensación que si caminamos, las ideas que se agitan en mi cabeza pueden escurrirse por los senderos que llevan a todas partes en el ITESO.
“Nada de qué preocuparse”
Estoy al frente de quien como un torero ha lidiado con maestría y distancias precisas el incierto toro de la Comunicación. “Ya no hay que preocuparse”, dice tranquilamente después de escuchar atentamente las razones por las cuales le pedí cita. Por un momento me quedo en la nebulosa. Viajé miles de kilómetros para beber de una de las autoridades académicas más grandes del continente y su respuesta es que “ya no hay que preocuparse”… Espero mientras su vista se fija en un punto incierto por encima de mi cabeza. Comienza a hablar lentamente buscando los enlaces precisos para las ideas…
“… El sentido de las preguntas por la Comunicación ha cambiado….A nadie le interesa responderlas. Hoy las miradas se vuelcan a otros referentes como la acreditación o las competencias”, dice… Caigo en cuenta que estamos en un proceso de acreditación en Cali y siento algo de culpa por los afanes con los que a veces se abordan estas cosas. Fuentes suelta otra andanada al señalar que hace 25 años en contextos como la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS) el currículo sí era importante para la enseñanza de la Comunicación. “…Hoy es irrelevante pues se atiende más al éxito laboral de los egresados”, sentencia.
Lentamente construye el siguiente argumento que viene en forma de pregunta “¿cuántas profesiones puede haber asociadas a la comunicación”. Su mirada se fija en mí con cierto aire retador. Pienso en énfasis, enfoques de programa, en fin, en aquello que sólo vemos y hacemos desde las universidades. No respondo para no embarrarla… Generosamente, él responde su propia pregunta: “Hablamos quizás de cerca de 1.500 figuras profesionales que tienen que ver con producción en muchos formatos… Esto nos lleva a pensar, entonces, ¿Cómo es el mundo profesional de la Comunicación?...” Vuelvo a la nebulosa, pues no sé ahora por dónde va a coger. Aguanto algunas preguntas que comienzan a dar vueltas en mi cabeza a la espera del desenlace del nuevo interrogante. “…Todo tiene que ver con la dinámica social y los complejos entramados de la Comunicación con la economía, la cultura, la política”, señala.
Respiro un poco tranquilo, pues el discurso académico de moda ratifica el cruce de caminos en que se ha convertido la Comunicación. Pero, de nuevo, Fuentes, pone en discusión la forma como lo hacemos en las facultades de Comunicación: “…Nos hemos dedicado a crecer y en el currículo no tocamos el proceso” y a continuación llama la atención sobre lo que debería ser una formación básica en Comunicación: “Hay que retomar los ingredientes básicos de la interacción del sujeto con su entorno, es decir, la capacidad de hablar, escuchar, leer y escribir”. La sentencia queda como congelada en el aire hasta cuando suelta otras dos preguntas para recogerla: “¿Qué pasa si el estudiante tiene estos ingredientes básicos?, pero también ¿qué pasa si no los tiene?”
Viene otra pausa mientras prepara la respuesta a sus nuevas preguntas. “La Comunicación se plantea hoy como un asunto ético relacionado con ‘el estar’ y la responsabilidad, es decir, ‘el saber estar’”, concluye.
Creo que si por alguna contingencia la charla tuviera que interrumpirse en este preciso instante, al menos me llevaría para Colombia algunas pistas para reencauzar la discusión de aquello de lo que deberíamos ocuparnos las carreras de Comunicación.
Pasan los minutos y seguimos sentados en las bancas de concreto, a la sombra fresca de los árboles en el verde campus del ITESO. Pienso que si le digo que caminemos de pronto se rompa el hilo de la conversación.
Volvemos al sentido de la formación en pregrado y esta vez Fuentes se pregunta ¿para qué un sujeto va a la Universidad? La repuesta no tarda: “Se ha perdido el carácter universal de la Universidad… Sencillamente no se ve… No tenemos idea de cuales son las competencias básicas y cuáles las especializadas en Comunicación… Para verlo habría que hacer un análisis de los egresados y mirar a qué se dedican”.
De acuerdo con el investigador, todo queda en manos de un mercado del que emergen nuevas figuras profesionales, entre oficios y actividades, que desdibujan el supuesto formativo de la Comunicación.
Profesores que enseñen
Interpretando mi mirada interrogante, Fuentes responde la pregunta que no le alcanzo a lanzar porque la atrapa en el aire antes que salga de mi boca. “Lo que distingue a una verdadera universidad es que tenga profesores que enseñen”, sentencia. Luego explica que la profesión de profesor no puede confundirse con la actividad de alguien que está sólo por momentos y no se involucra en el proceso. Gran preocupación para todos, pues la figura del docente por horas existe en todas partes y muchas veces no sabemos hacia dónde van esas horas de trabajo con los estudiantes.
La figura del profesor emerge de los labios de Fuentes como la persona que construye conocimiento involucrándose de manera consistente en un proceso de producción social de sentido, en contraposición con la simple circulación de mensajes, figura a la que se ha reducido el objeto de la Comunicación. “Hoy Comunicación es cualquier cosa… El saber social se ha reducido a procesos instrumentales de ciclo económico corto, con muy bajo nivel de contenido”, señala.
Otra idea muy en boga es la del estudiante-cliente sobre la que Fuentes expresa un profundo malestar. “No se debe tratar a los estudiantes como clientes, pues el cliente siempre tiene la razón, y eso es muy grave para las universidades”. El tema queda allí, pues no admite discusión.
Otra idea que ronda por mi cabeza es la de las formas como los estudiantes se relacionan hoy con el conocimiento. “No podemos pensar en la formación de sujetos para escribir sin leer… El estudiante debe ir descubriendo que hay algo más allá de las clases… Algo que lo lleve a escenarios de interacción social profesional”, afirma el investigador.
A propósito del duelo pantallas vs libros, Fuentes recordó cómo en un evento académico en México, al que fueron invitados otros importantes académicos de la Comunicación, él concluyó ante el auditorio que para poder hablar de la presunta desaparición de los libros, los eminentes académicos reunidos allí tuvieron que escribir muchos libros… Algunos se molestaron.
Los posgrados en Comunicación en América Latina, como sucede con el campo mismo, han sido objeto de inacabables debates. Pensar en un doctorado implica retomar la historia misma del campo y constatar que no estamos organizados disciplinariamente, como ocurre en Estados Unidos. “El punto aquí es la interprofesionalidad… Hay que pasar del pensar al hacer… Necesitamos de gente que se ocupe del campo… Los doctorados no se pueden hacer desde los temas, hay que construirlos desde las personas con proyecto”, concluye.
La charla lleva más de dos horas. Tímidamente, Fuentes saca su paquete de cigarrillos y me ofrece. En otra época, gustoso, le hubiera aceptado la invitación. Recordé mis años de reportero de periódico en los que fumaba desesperadamente mientras molía cuartillas. Ahora, simplemente observo como mi interlocutor aspira y lanza el humo lejos de la línea de diálogo que mantenemos… Cambiamos de tercio y ahora sí acepto su invitación a caminar por el campus del ITESO.
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viernes, septiembre 19, 2008
EL SUEÑO DE HERR SIMMONDS A ORILLAS DEL CAUCA

Por JORGE MANRIQUE GRISALES
Tal vez el recodo del río Cauca cerca de la actual planta de Puerto Mallarino hoy no cuente mucho el episodio ocurrido hace 125 años cuando en esas aguas se hundió un barco con el que un grupo de entusiastas bugueños pretendía inaugurar el próspero negocio de la navegación fluvial. Se trataba del vapor Caldas traído pieza por pieza desde California, transportado a lomo de mula desde Buenaventura y armado a orillas del río que poco después se lo tragaría.
Los datos de esa aventura andan refundidos, pero gracias a la juiciosa reconstrucción hecha por el periodista Germán Patiño, hoy podemos conocer personajes como Carl Hauer Simmonds, un alemán que después de gastar su fortuna en arriesgados proyectos en la Costa Atlántica y Perú, llegó al Valle de Cauca, en el ocaso de su vida, a quemar sus últimos cartuchos apostándole a sus sueños de negociante. Fue él quien después del desastre del vapor Caldas se le midió a la empresa de crear una flota naviera para sacar del atraso al Valle del Cauca. Observó palmo a palmo las características del incierto río Cauca, desde Cartago a Cali, y con la agudeza de un viejo marino trazó las características que deberían tener los buques.
Ciento veinticinco años después, el río es un enfermo grave. Desde su nacimiento, en el frío santuario del Páramo de las Papas, recibe las descargas contaminantes de 183 municipios a lo largo de sus 1.350 kilómetros de recorrido por la geografía nacional antes de caer en otro moribundo, el río Magdalena, al sur del departamento de Bolívar.
Apenas comparable con la empresa de Herr Simmonds, encontramos hoy a orillas del Cauca a otros dos aventureros: Jorge Santacruz y Angela María Salazar. El primero un arquitecto que sueña con devolverle al planeta lo que la demencia del consumo humano le ha quitado, y la segunda una emprendedora líder de las causas ambientales que a punta de buenas razones ha convencido a la CVC para desarrollar un proyecto único en el país: El Ecoparque del río Cauca.
El cuento empieza por la forma como habitamos el planeta, la cantidad de energía con la que lo contaminamos y la frescura con la que botamos la basura. El denominado Jarillón del río Cauca es un monumento a la desidia de una ciudad que después de los desvaríos por la navegación fluvial, hace 125 años, le dio la espalda al río. Por décadas habitaron allí comunidades que hacían barricadas con la basura y los escombros de la ciudad para que el río no se les metiera a sus humildes viviendas. Esa era la realidad de “Villa Moscas”, nombre con el que fue bautizada esta zona del oriente de Cali.
El arquitecto Santacruz montó toda una filosofía alrededor de la recuperación, y de la mano de Angela María Salazar se reinventó como hombre del diseño y la construcción. Recogió botellas plásticas, escombros y otros materiales de los que la ciudad quiere deshacerse para construir un parque temático en homenaje a la recuperación. Hasta allí llegan los trozos de ladrillo que botan los constructores de apartamentos y el asfalto removido de los sectores por donde se abre paso el MIO.
El Ecoparque del río Cauca consta de cinco escenarios en los que se reconstruye la historia del río y lo que los caleños han hecho con su patrimonio ambiental. Es a la vez un recordatorio trágico pero también una voz de esperanza para los más jóvenes.
El jardín de “Colores, olores y texturas”, recuerda la riqueza natural de un valle que impresionó al mismo Barón Von Humbolt, “hasta el punto de suponer que en él debió de quedar situado el paraíso terrenal”, de acuerdo con el relato de Germán Patiño, consignado en los documentos digitales de la Biblioteca Luis Angel Arango. El jardín de La Baja recuerda episodios del río de donde muchos aún sacan arena para subsistir. El Cactarium recuerda imágenes de los desiertos de las películas de Hollywood, donde se muestra lo agreste de la naturaleza y como pueden deteriorarse los ecosistemas por la deforestación. Más adelante, renace la esperanza con los últimos dos jardines. Uno denominado “Germinando” y otro llamado “Vida, luz y sonidos”. Allí crecen plantas de colores fuertes y se experimenta una reconciliación entre el hombre y el medio ambiente. Con sonido de marimba del Pacífico se inaugurará esta obra.
Dentro de 10 años, los guadales que hoy no alcanzan los treinta centímetros dominarán un sitio privilegiado en el que resurgirá el sueño de Herr Simmonds, pues desde el puerto de Málaga llegará un ferry que revivirá la gloriosa época del Vapor Caldas, el Vapor Cauca y el Vapor Sucre que surcaron las aguas del Cauca en una época en la que el río fue la salvación para muchos, pues por allí llegaba y salía todo.
jueves, agosto 14, 2008
Un mundo sin camiones
No deja de ser reconfortante transitar por una carretera sin tener que ir detrás de un camión o una hilera de camiones.
Las carreteras son escenario de un conflicto que ya va para tres semanas sin solución a la vista. Hay opiniones divididas entre quienes apoyan las caravanas escoltadas por la Policía y quienes persisten en una protesta que puede traducirse en desabastecimiento y carestía.
Pasaron las gloriosas épocas en las que el peso de la carga la asumían los Ferrocarriles Nacionales, empresa industrial y comercial del Estado que tuvo un entierro de tercera en medio de escándalos de corrupción.
El ferrocarril en Colombia transportó el cáfe y hoy sigue llevando el carbón en la Costa Atlántica. Son célebres las referencias que hace Gabriel García Márquez de un tren infinito que sacaba bananos de Macondo y que después de la masacre de 1928 cargó muertos hasta el mar.
En el suroccidente, el Ferrocarril del Pacífico conectaba a Buenaventura con Cali y el resto del país. Hoy quedan apenas los vestigios de rieles que envejecen con el sol.
Ahora, son los dueños de los tractocamiones los que ponen las condiciones y tienen al país sin insumos ni alimentos. Resulta insólito, eso sí, que los mismos choferes lleven a sus esposas e hijos al sitio del conflicto para quedar como víctimas luego de los enfrentamientos con la fuerza pública.
No voy a terciar en la polémica. Lo único que quiero expresar es que hay una posición arrogante de parte y parte. La historia y las malas decisiones nos condenaron a estar sin tren. Es grato viajar sin camiones...pero también preocupa la irresponsabilidad con la que los camioneros manejan la protesta social.
miércoles, agosto 13, 2008
jueves, agosto 07, 2008
"Patada de ahogado" con la primicia de la Operación Jaque
Por JORGE MANRIQUE GRISALES
Cuando se revelaron las imágenes inéditas de la Operación Jaque que permitió la liberación de 15 secuestrados en poder de las FARC, más de un director de medios se rasgó las vestiduras diciendo que no era correcto que un solo medio, en este caso el Canal RCN, tuviera acceso al material… Todo se reduce al “pataleo”, pues así se diga que la “chiva” no es importante, sigue doliendo mucho cuando alguien se anota una primicia informativa.
El asunto tiene varios aspectos que vale la pena analizar. El primero es el control de la información. Hoy, la tecnología le permite a cualquier ciudadano grabar un acontecimiento en su celular. De hecho, las impactantes imágenes de las torturas en las cárceles iraquíes por parte de las fuerzas estadounidenses no fueron fruto de los acuciosos periodistas de CNN o la ABC. Las revelaciones se conocieron en Internet a través de videos grabados por los mismos soldados norteamericanos en sus celulares.
Otro aspecto tiene que ver con lo que Ramonet denomina la mercantilización de la noticia. Son los mismos medios los que se han vuelto en una oportunidad para quien tenga el video del OVNI captado con la camarita casera. Se pagan sumas absurdas, pues la “chiva” se tiene o no se tiene y punto.
Causó curiosidad ver como después de conocidas las imágenes de la Operación Jaque, periodistas como Darío Arizmendi, director de “6 a.m., Hoy por Hoy”, reclamaban con vehemencia un castigo ejemplar para quien le entregó las imágenes al Canal RCN. Ya no había nada que hacer. La noticia le había dado la vuelta al mundo y el crédito fue para quien la publicó primero.
Ahora bien, la competencia de RCN, sintió un ligero consuelo cuando en la Casa de Nariño se leyó un inocente comunicado anunciado las consabidas investigaciones exhaustivas. Hasta el propio Darío Arizmendi pregonaba a los cuatro vientos las palabras del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, calificando la entrega de las imágenes a un medio de comunicación como “un acto de traición a la patria”. Lo cierto era que el especial de RCN seguía siendo la noticia del día.
Me pregunto si también fue traición a la patria, en este caso a los Estados Unidos, el hecho que William Mark Felt, número dos del FBI, más conocido como “garganta profunda”, le diera pistas a los periodistas Carl Berstein y Bob Wooward para que destaparan el escándalo Watergate que a la postre provocó la renuncia en 1974 del presidente Richard Nixon, quien se hizo reelegir gracias a maniobras sucias, pagadas con dineros públicos.
Como periodista recuerdo muy bien cuando un grupo élite del Ejército dio de baja el 2 de diciembre de 1993 a Pablo Escobar en Medellín. A todos nos tocó trabajar muy duro buscando los detalles de la que en ese momento era noticia más importante del mundo. Todo lo hicimos muy bien, pero el único medio que sacó en primera página la foto del cadáver de Pablo Escobar fue El Tiempo. Eso sí que dolió. Hasta un ingenuo jefe de información de la época anunció que iba a solicitar a la Procuraduría una exhaustiva investigación para saber quién le había dado la foto al periódico de los Santos o cuánto se había pagado por la “chiva”. Que yo sepa no han condenado a nadie por la foto de Escobar. Igual pasará con la lapidaria frase del ministro Santos con respecto a la Operación Jaque. Lo más claro de todo esto es que con las imágenes del Canal RCN el país volvió a sentir el alivio de saber que 15 colombianos regresaron al seno de sus familias gracias a una argucia bien tejida por el Ejército….Lo demás es “patada de ahogado”.
lunes, junio 30, 2008
CUANDO LAS FARC LE JUGABAN A LAS PALABRAS
JORGE MANRIQUE GRISALES
La orden vino del otro lado de la línea telefónica. Había que estar a las cinco y treinta de la mañana en las instalaciones de Helicol para volar hacia “Casa Verde”. La orden del jefe de redacción incluía pasar por el departamento de fotografía y retirar una cámara, pues sólo había cupo para una persona de “El Espectador” en el helicóptero. Total había que ir preparado para registrar en palabras y fotos el encuentro de la Comisión de Verificación de Cese al Fuego con el Secretariado de las FARC.
Era febrero de 1987. Virgilio Barco llevaba seis meses en el gobierno y el proceso de paz con las FARC tambaleaba por la desinformación. Por esta razón, se decidió crear una Comisión de Verificación para tratar de mantener las condiciones de cese al fuego y tratar de avanzar en los temas de una agenda incierta.
Aún era de noche cuando arribamos a Helicol, cerca al aeropuerto Eldorado. Allí estaban el entonces comisionado de Paz, Carlos Ossa Escobar, Rafael Pardo Rueda, Ricardo Santamaría y Jesús Antonio Bejarano. Un poco alejado y pendiente de su cámara fotográfica estaba el hijo de Ossa Escobar quien para la época tendría unos10 años de edad.
Navegando entre la niebla
Escrutando el cielo, algunos de los allí presentes hacían vaticinios sobre el tiempo reinante en “Casa Verde”. El caso es que la reunión debía realizarse con carácter urgente, pues había mucho malestar por acusaciones de parte y parte. Casi a las siete aterrizó el gigantesco helicóptero amarillo de la Gobernación de Antioquia piloteado por un veterano capitán a quien todos le decían “El Culebro”. Ese mismo aparato se haría tristemente célebre meses después, pues en él perdería la vida el dirigente conservador J.Emilio Valderrama.
Con la experticia que le dieron los años transportando por los aires tubería para construir el oleoducto en Orito, Putumayo, “El Culebro” remontó los cerros tutelares de Bogotá. Las nubes aparecerían y desaparecían como fantasmas. Al cabo de unos minutos y de consultas con Carlos Ossa, el helicóptero aterrizó en la Base Aérea de Apiay, cerca Villavicencio. Allí se abasteció de combustible y recogió a un nuevo pasajero. Se trataba de un desmovilizado de las Farc. Un adolescente con rasgos indígenas que iba vestido de camuflado sin insignias.
A los periodistas jamás nos dijeron cuál era el itinerario. Todos esperábamos aterrizar en la legendaria “Casa Verde”, tantas veces registrada por las cámaras de televisión en el gobierno de Belisario Betancur. El helicóptero remontaba cañoñes y “El Culebro” no apartaba la vista de la ventanilla de piso, cercana a su pié izquierdo, y que le permitía vigilar la cercanía del terreno. Varias veces intentó ingresar por una pared de nubes, pero el aparato volvía a dar la vuelta. Finalmente encontró “el hueco” y pasó. Casi al mediodía estábamos aterrizando en un sitio que no se parecía en nada a Casa Verde. Varias instalaciones construidas con tablones y cubiertas con plástico negro componían aquel campamento, ubicado mucho más arriba de Casa Verde en el reino de una niebla que lamía las montañas y no permitía ver mucho más allá. Por seguridad, la reunión no se hizo en Casa Verde, nos explicaron después.
A boca de jarro, y después de evadir el ventarrón de las aspas del helicóptero nos recibieron Jacobo Arenas y Alfonso Cano. Vinieron los saludos y los regalos que Ossa Escobar había traido para los comandantes. Después de observarnos cuidadosamente, Jacobo Arenas le pidió al “Culebro” que le prestara el ejemplar de El Colombiano que traía en su mano. Allí pensé que, sin empezar la reunión, yo ya había cometidos dos errores. El primero no haber llevado ejemplares de El Espectador y el segundo que ya le había tomado las fotos al comandante sosteniendo en sus manos un medio distinto al mío. El hijo de Ossa Escobar andaba feliz correteando las gallinas y un gato en quienes gastó todo el rollo de su cámara desechable. No le quedaron fotos para sacarse con los guerrilleros como le había indicado su papá cuando le entregó la cámara en Bogotá.
Después del protocolo, almorzamos gallina preparada en un generoso fogón de leña. Nos explicaron a los periodistas las reglas de juego. El delegado del Gobierno y los miembros de la Comisión de Verificación se reunirían con los comandantes de las Farc a puerta cerrada. Al final de la reunión entregarían un comunicado de prensa y algunas declaraciones.
Alfonso Cano trajo un juego de crucigrama en el que se arman palabras con letras que se van colocando en un tablero. Cada letra tiene un puntaje. “Como esto se puede demorar, pueden jugar entre ustedes y si quieren con algunos de los compañeros”, dijo con simpatía. Por allí pasaban hombres vestidos de camuflado y prendas de uso privativo de la Policía Nacional. El campamento podría albergar unos doscientos combatientes.
Llegó “Tirofijo”
El hijo de Carlos Ossa era bueno con las palabras. La tarde transcurría apacible y sin afán. El piloto aseguró que ya no había retorno a Bogotá, pues el cielo se había cerrado y la Comisión no había terminado su reunión a tiempo. Cerca de las seis pasó algo que habíamos esperado durante todo el día. Llegó el comandante Manuel Marulanda, alias “Tirofijo”. Como cualquier campesino que termina su jornada, regresó a la casa al caer la tarde. Venía con botas de caucho, machete y revolver al cinto, ruana y sombrero. Saludó a cada uno de los periodistas. Era de pocas palabras. Luego se fue para la cocina. Una guerrillera sacó un platón con agua caliente y comenzó a lavarle los pies. Alfonso Cano informó que la reunión estaba a punto de terminar y nos pidió un poco de paciencia. “Si ya está aburrido de jugar crucigrama puede ir a la cocina y hablar con las compañeras que están allí”, me dijo en tono amable.
En la cocina me tomé un café al calor del fogón de leña. Allí hablé con una joven llanera de ojos verdes que hizo parte de las células urbanas de las Farc en Bogotá. “Una vez el Ejército me capturó y me tuvieron no sé donde. Me torturaron y de un momento a otro me dejaron libre porque ya se había iniciado el proceso de paz con Belisario”. Me fui para Villavicencio y de allí los comandantes me trajeron para este lado donde he estado más tranquila…. Aquí, todos, hombres y mujeres, cocinamos y hacemos los oficios”, comentó la combatiente.
A las siete pasadas terminó la reunión. Se leyó el comunicado y se respondieron algunas preguntas. El tema central era el de las comunicaciones. Los organismos de seguridad del Estado habían capturado los correos humanos de las Farc y las órdenes de cese al fuego no se cumplían por falta de información. En este sentido se establecieron protocolos para garantizar que todo aquello que saliera del Secretariado y que contribuyera a fortalecer el proceso de paz no fuera objeto de interceptación por parte de los agentes del Estado.
Jacobo, alcalde de Bogotá
Una vez pasó el agite de las cámaras y las grabadoras, Jacobo Arenas nos invitó nuevamente a pasar a la mesa donde habíamos estado jugando crucigrama toda la tarde. Procedió a destapar los regalos que le trajo el comisionado. Libros, revistas, tabacos cubanos (Cohiba para más señas) y coñac. A pesas que el coñac vale oro en esas latitudes no dudó en ofrecer una ronda a los asistentes. Ya más distensionado el ambiente, dijo, en medio de una carcajada, que ése era también un sacrificio que hacía por la paz de Colombia.
Arenas habló de los tiempos cuando fue estafeta de un alto oficial del Ejército colombiano, de sus aspiraciones políticas, de su sueño por un país más igualitario, de las platas de los grupos económicos, del papel de los medios de comunicación… “Me hubiera encantado ser alcalde de Bogotá…. Ustedes se imaginan las gigantescas marchas que habría encabezado?.... Pues eso es lo bueno de Bogotá”, señaló.
De la rueda de prensa pasamos a la tertulia, pero el comandante Manuel Marulanda ya tenía sueño y no había participado mucho en la conversación. Desde hacía ya bastante rato el hijo de Carlos Ossa había tomado posesión de la cama de Jacobo Arenas y dormía plácidamente. “Tirofijo” se despidió de todos. Dijo que tenía que ir a un campamento ubicado mucho más arriba de donde estábamos. Llevaba en su mano una linterna.
Arenas y Cano continuaron con la velada hasta altas horas de la noche. Pensamos que íbamos a amanecer allí, sentados, pero el frío fue pegando cada vez más duro. Al cabo de un rato nos informaron que ya estaban listos los alojamientos, que había cobijas pero no colchones. En un intento desesperado por tratar de dormir bien, pedí una almohada, petición que después de algunos minutos se me concedió.
El día abrió limpio en la montaña, el panorama estaba completamente despejado y se veían muy claramente los cañones que remontó “El Culebro” el día anterior para llegar hasta dónde estábamos. La cosa era de afán, pues en cualquier momento la niebla podría tapar todo. Una pasada rápida por el chorro helado de la cañada despejó los rastros de sueño y coñac. Caldo de papa y chocolate nos despidieron del campamento.
Han pasado 21 años desde aquel febrero de 1987. Algunos de los actores de aquella reunión ya no están. Jacobo Arenas, moriría a los pocos años de muerte natural. Jesús Antonio Bejerano, caería asesinado después de dictar clase en la Facultad de Economía de La Nacional. Manuel Marulanda, moriría 21 años después en esas mismas montañas de las que se negó a salir. Carlos Ossa Escobar aspiraría a la alcaldía de Bogotá y terminaría su vida pública después de un escándalo por posesión de marihuana. Ricardo Santamaría sería embajador en Cuba y director de medios de comunicación. Rafael Pardo Rueda se convertiría en ministro de Defensa en el gobierno de César Gaviria y hoy en aspirante a presidente. Alfonso Cano es hoy el comandante máximo de las Farc. Posiblemente y si la historia es cíclica Pardo y Cano volverán a verse las caras en un escenario donde, por ahora, no valen las palabras.
martes, marzo 25, 2008
EL DERECHO A VER CINE
Lo que no soporto es que alguien haya dicho en radio Caracol que una de las películas que se estrenó en Semana Santa es tan mala que no se explica cómo le siguen financiando cintas a ese director. Menos mal que el comentarista no es quien paga. Hablamos del mismo director de “Godzila” y el “Día de la Independencia” que reportaron récords de taquilla por las razones que fuera. Esto demuestra que hay una cosa que no cambia en la gente: el deseo de imaginar, soñar.
Si el cine fuera sólo para los intelectuales, se perdería el encanto de cintas como "Batman" en la que Jack Nicholson realizó un excelente papel interpretando al perverso Guazón… Qué pena señor comentarista… Me quedo con aquello que me reconcilia con el matiné de hace muchos años, cuando íbamos a función doble a ver películas de vaqueros y a Buck Rogers con unos efectos de cocina barata que hoy dan risa, pero que en aquella época nos excitaban la mente.
Voy a cometer un sacrilegio al confesar que me quedé dormido viendo “Apocalipsis Now”… ¡Qué vergüenza! Sin embargo, me reconforta saber que a cine también vamos personas comunes y corrientes que buscamos algo que un colega que enseña Literatura me confesó una vez que le pregunté cuál era la clave del éxito para que a su clase asistieran puntuales sus estudiantes: evadirse…Volarse de la realidad y entrar a un mundo mágico… Gracias a Dios para mí el cine sigue siendo eso.
No me da pena decir que me gocé 10.000 A.C. Es una historia rara, loca, absurda quizás con las mezclas de eras y culturas, pero que tiene los ingredientes que me transportaron a un mundo distinto. Seguiré leyendo los comentarios de cine para dejarme seducir por las películas de una o dos estrellas… Es también un derecho.
EL SHOW DEL CONFLICTO
La empresa privada y los medios se volcaron también para darse pantalla con el evento de masas que congregó a cerca de 70 mil personas en el puente Internacional Simón Bolívar, entre Cúcuta, en Colombia, y San Antonio del Táchira, en Venezuela. Las chequeras de los industriales Carlos Ardila Lulle y Julio Mario Santodomingo, así como de un buen número de empresas, se desbordaron para sobrepasar la cifra de US$300 millones que costó la generosa iniciativa del paisa de “La camisa negra”.
Trescientos millones de dólares son, mal contados, unos 57 mil millones de pesos. Con esa plata, ¿cuánta hambre no podría calmarse en la misma zona de frontera, donde la etnia wayú pasa trabajos con sus mercancías y donde colombianos y venezolanos comparten el olvido de gobiernos centrales preocupados por otros asuntos?
Bien por Juanes y Bosé, que quedaron como héroes y de paso aseguraron los llenos para sus conciertos que pronto llegarán a las principales ciudades colombianas. ¿Será que algún día el paisa de “La camisa negra” ofrecería un concierto gratis para los desplazados y las víctimas de la violencia?... Si no hay publicidad y medios, eso es muy difícil. Obviamente, faltará de nuevo la mano de Julio Sánchez Cristo y su poderosa W.
lunes, marzo 10, 2008
Y La guerra fue en Pascual Guerrero
En la refriega hubo generales bien troperos como el técnico del América de Cali, Diego Umaña quien con la precisión de un misil lanzó un golpe a su colega del Deportivo Cali, Daniel Carreño, que lo hizo rodar por la gramilla.
Atrás quedan los buenos propósitos del barrismo social o del “juego limpio…Señores”. La guerra se desató en medio de un espectáculo que por dentro está lleno de cosas oscuras, hasta donde no llega la ley. Hubo insultos de todos lo calibres, patadas, puños, navajas, piedra y vandalismo.
Lo peor de cualquier guerra son las víctimas. En la batalla del Pascual Guerrero la cifra de heridos llegó a 80, mientras que los daños materiales, tanto al Estadio como a las viviendas cercanas al escenario deportivo, aún no se terminan de cuantificar.
Absurdo que el deporte se convierta en lo que vimos el fin de semana. Ni Chavez con sus insultos y amenazas logró lo que la cabeza caliente de Umaña hizo con su colega y vecino de plaza. Al mejor estilo de las marrullerías de los jugadores Umaña lanzó el golpe y escondió la mano.
Con cierta razón un vecino del sector afirmó que ir al estadio de Cali es como firmar la partida de defunción. Ojalá el señor Umaña no tenga nada más que ver con el fútbol en Colombia y que se cumpla a cabalidad el anuncio del alcalde de la ciudad, Jorge Iván Ospina, en el sentido que la tribuna sur no tendrá público hasta cuando la gente sepa comportarse… Cosa bien difícil conociendo la pasión malsana que mueve a algunos hinchas.
miércoles, febrero 06, 2008
LA MARCHA COCA COLA
De todo esto, es indiscutible un hecho: el poder de la tecnología como detonante de la acción social. Ya se habían visto campañas montadas en Internet para bloquear el consumo de productos como Pepsi o la gasolina expendida por Esso y Mobil.
Hace poco un comunicador presentó en un congreso internacional el impacto que en Internet causó un rumor sobre la presencia de sustancias tóxicas en la bebida Dasani, producida por Coca Cola. En Argentina, la noticia se regó como pólvora y fue la denominada red de redes el medio que movió la voluntad de compra de al menos un cuarto de la población.
Veamos las matemáticas: Los portales de la multinacional en Buenos Aires recibieron en una época al menos 400 mensajes diarios de consumidores indagando por el supuesto problema. En una semana la cifra ascendió a 2.800 que multiplicados por cuatro dan un total de 11.200 consultas al mes. Se estima que cada persona que consultó influye en al menos otras 11 personas y, a su vez, esta segunda generación riega el rumor en al menos otras seis personas… Para no ir más lejos, se estima que en cuatro meses el tema quedó instalado en la mente de al menos 8 millones 870 mil 400 personas, correspondientes al 25% de la población total de Argentina.
De acuerdo con los datos de Coca Cola en Argentina, uno de cada tres consumidores conoce los rumores, y de ellos el 60% lo considera verdadero.
El todopoderoso Facebook se encargó de hacer la convocatoria de la marcha contra las Farc en todo el mundo. La respuesta fue multitudinaria. Esta quedará registrada en la historia como una de las más grandes comunidades virtuales en procura de una movilización ciudadana.
Las matemáticas de la marcha convocada por Internet, como el caso de los consumidores de Dasani en Argentina, funcionaron en progresión geométrica… Sin embargo, hay que mencionar un detalle: Coca Cola, como la gran afectada, no respondió a las inquietudes del público… Ojalá no pase lo mismo con las FARC, aunque es muy probable que para la guerrilla también funcione la estrategia de la multinacional gringa de hacerse sorda.
miércoles, enero 30, 2008
LA CULPA ES DE LOS BANCOS
Una clienta comentaba a una cadena radial como la entidad bancaria que maneja y, de paso, se beneficia de su plata, le cobra por todo concepto: por retirar dinero, por administrar sus tarjetas, por el impuesto del cuatro por mil… En fin son demasiadas mordidas que estas entidades le dan a los ahorros de la gente.
Como si fuera poco, los bancos son las únicas entidades a las que no les pasa absolutamente nada en tiempos de crisis. Si suben o bajan las tasas de interés, sencillamente se acomodan a las condiciones del mercado preservando sus multimillonarias ganancias. Al final, los que terminan pagando los altibajos de la economía somos quienes algún día sacamos la platica de debajo del colchón para confiársela a la todopoderosa banca que hoy es un negocio global.
Es normal recibir llamadas de los bancos ofreciendo créditos y paquetes que incluyen tarjetas, chequeras y refinanciación de las deudas. Los intereses por la plata guardada no se ve, pues en los extractos es claro que los usuarios siempre salimos a deberles a los banqueros el favor de tener allí nuestros ahorros. Otra cosa es cuando usted tiene un crédito para cualquier cosa… Al final termina pagando hasta más de tres veces la deuda, sin ninguna compasión.
El cantor argentino Facundo Cabral compuso un verso que hizo furor en los años ochenta en sus conciertos por el mundo: “Quien es más ladrón, hermano, los que roban un banco o aquellos que lo fundaron”.
martes, octubre 16, 2007
¿POR BIEN SERVIDOS?
En Argentina o Brasil un empate de sus selecciones es como perder y las críticas no se hacen esperar. Que los colombianos se atrevieron y desafiaron a los pentacampeones mundiales es cierto. Lo que resulta molesto es que la prensa se derrame en elogios cuando aún no hemos ganado. Recordemos que cuando salen las cosas mal, es la misma prensa la que se encarga de dar palo a esos mismos que hoy están endiosando por un 0-0 contra Brasil.
El 5-0 contra Argentina significó la clasificación directa al Mundial de Estados Unidos en 1994. Sin embargo, de allí salimos en la primera ronda, muy mal parados y hasta con un autogol que después le costó la vida a Andrés Escobar.
No hemos ganado nada en los mundiales. Es claro que Argentina, Brasil, Uruguay y quizás Paraguay o Ecuador, pasen directamente al Mundial de Sudáfrica. Allí estaremos nuevamente peleando por un repechaje con Chile, Perú y hasta con Venezuela. Es es nuestra realidad futbolística.
NADA MÁS QUE LA VERDAD... EN UN PAÍS ANESTESIADO
Pensándolo bien, algunos de los que me hubiera gustado ver enfrentados al polígrafo y a las siniestras preguntas de Jorge Alfredo Vargas son:
- Los jefes liberales y conservadores del año 1948. ¿Es verdad que ustedes ordenaron la muerte de Jorge Eliécer Gaitán?
- Ernesto Samper Pizano, expresidente de la República. ¿Es cierto que a su campaña presidencial ingresaron dineros del narcotráfico con su consentimiento?
- El coronel Alfonso Plazas Vega, excomandante del operativo de retoma del Palacio de Justicia en 1985. ¿Es verdad que Usted consintió ejecuciones sin fórmula de juicio por parte de las Fuerzas Militares en las operaciones de retoma del Palacio de Justicia?
- Belisario Betancur Cuartas, expresidente de la República. ¿Es verdad que Usted, en calidad de jefe supremo de las Fuerzas Armadas, no intervino en el operativo de retoma del Palacio de Justicia y dejó todo en manos de los militares?
- Alvaro Uribe, presidente de la República. ¿Es verdad que desde el asesinato de su padre, Usted ha apoyado el accionar de los grupos paramilitares?
- Manuel Marulanda, comandante de las FARC. ¿Es cierto que las FARC no están dispuestas a liberar a los secuestrados por razones humanitarias?
- Apolinar Salcedo, exalcalde de Cali. ¿Es cierto que Usted empeñó la ciudad de Cali a los empresarios electorales que lo ayudaron en su campaña?
- Oscar Amarilla, árbitro del partido por la eliminatoria al Mundial de Sudáfrica 2010 entre Brasil y Colombia. ¿Es cierto que Usted no pitó un penal a favor de Colombia por compensar otra jugada polémica contra un delantero brasileño en el área de Colombia?
Lo cierto es que la lista de personajes para decir nada más que la verdad es interminable en un país que se ha construido sobre la mentira. Bien lo dijo el maestro Jesús Martín Barbero en la reciente cátedra UNESCO, celebrada en la Javeriana: “Este es un país que está anestesiado”
domingo, septiembre 23, 2007
AL AMÉRICA, TODO LE CUESTA
La cosa no empezó bien para el América. Muy temprano, Dayro Moreno, el mismo que juega en la Selección Colombia, empalmó un rebote y puso el balón en el fondo del arco de Dudamel. América empezaba perdiendo 1-0. Después de varios minutos angustiosos, los rojos alcanzaron el empate. El estadio enloqueció. Así terminó el primer tiempo.
Al comienzo del segundo tiempo, el Once Caldas volvió a repetir la dosis y se fue arriba 2-1 en el marcador. Pasaron otros minutos de pesadilla y de llegadas que no concluían con el empate. Por fin, un tiro de esquina y un remate de cabeza permitieron nuevamente la paridad.
Cuando agonizaba el partido, nuevamente Dayro Moreno picó en punta y metió un remate que se estrelló en la base del poste. Nuevamente los rojos se pusieron pálidos. Era impensable tener que volver a remontar, por tercera vez, un marcador adverso.
Como si el angustioso resultado final 2-2 fuera poco, mientras los 25 mil espectadores disfrutábamos del partido, una banda de atracadores asaltó el vehículo que transportaba la taquilla y se alzó con cerca de $80 millones
Las finanzas del América están en crisis desde hace varios años cuando la Ley Clinton bloqueó patrocinios y enterró para siempre las gloriosas épocas en las que el Club era presidido por Miguel Rodríguez Orejuela, hoy preso en Estados Unidos por narcotráfico.
En lo deportivo y lo económico, al América todo le cuesta… Ahora entiendo bien el lamento de los hinchas americanos… Para su equipo del alma, nada es fácil en estos tiempos de austeridad, resultados pobres e inseguridad en su propio estadio.
