lunes, julio 30, 2007

¿DÓNDE ESTÁN LOS DETRACTORES DE LÓPEZ?

Colombia expresó su pesar por la muerte del expresidente Alfonso López. Ansioso, busqué el pasado domingo en El Espectador los vestigios de los contradictores del ilustre desaparecido y sólo encontré elogios y más elogios.

Albergaba la idea de un periódico que en otra época combatió la corrupción, la injusticia y que por su firme posición frente al delito organizado perdió a su director y algunos corresponsales y funcionarios en varias partes del país.

En mi mente aún estaban encendidas las brasas de mis primeros años como reportero en El Espectador, cuando la vida me dio la oportunidad de trabajar en un periódico que a costa de sufrir retaliaciones publicitarias se enfrentó a uno de los grupos económicos más poderosos de la historia económica del país, encabezado por un primo de López Milchelsen, el también desaparecido Jaime Michelsen.

Recordé también la figura de Luis Carlos Galán, quien había hecho tolda aparte del Partido Liberal, en oposición a López y los viejos caciques de la política tradicional. El Espectador se la jugó por Galán mientras que El Tiempo lo hizo por López.

A pesar de la envoltura social, que le permitió encabezar causas por los desprotegidos, desde cuando esgrimió las banderas del Movimiento Revolucionario Liberal, López nunca abandonó su condición de gran barón de la política de trapo rojo. Fue el dueño de la maquinaria electoral que cobijó a personajes como Samper, Santofimio, Serpa y Name con todas las nefastas consecuencias que eso tuvo para el país.

Intelectual, visionario, esposo, padre, vallenatólogo…Todo lo que quieran, pero López también marcó la historia con escándalos como el de la construcción de una polémica carretera hasta su Hacienda La Libertad en los Llanos, o el famoso Fonsi-jet en el que viajaron los áulicos de la época.

A López le terminó sucediendo lo mismo que a Tirofijo y Fidel Castro… Por su avanzada edad, terminan sin adversarios de peso a la vista… Todos ya están bajo tierra.

Lamenté mucho que El Espectador no hubiese recordado a Klim o a Alfonso Castillo, los columnistas que en su época obraron como la conciencia de los que no tienen voz en las altas esferas de la política y el Estado… Muy respetuoso, eso sí, el maestro Osuna y su alter ego, Lorenzo Madrigal, le dedicaron una glosa al ilustre desaparecido… Parece que el peso de tanta historia también los agobió como al resto del país.

jueves, agosto 24, 2006

El malo del paseo

Qué grato recordar buenas conferencias cuando uno no tiene que estar pendiente de los detalles. Lo confieso públicamente... Fui el desalmado que le escribió a Carlos Duque que le quedaban cinco minutos de charla... La respuesta fue avasallante y me sentí terrible, pues el público quería más y Carlos Duque lo sabía muy bien.

La cancha que le ha dado la política lo convierten en un "anfibio" que se mueve por entre todos los públicos... Por algo es el publicista más reconocido del país. Recordé a un muy querido colega mío que en un de los afanes de cierre de periódico hace muchos años editó (cortó) un artículo de Gabriel García Márquez en el diario El Espectador. Creo que hoy experimenté el rigor de ese pecado de pretender "cortarle el chorro" a alguien que sabe muy bien lo que está haciendo.

Cuando al final Duque quiso mostrar algo de su trabajo y, como un consuelo de tontos, lo único que atiné a hacer fue aplaudir para que lo hiciera. Habíamos rebasado el tiempo de la conferencia por más de media hora. Atrás del escenario, el grupo "La Fábrica" esperaba ansiosa poder instalar todo para iniciar su ensayo del toque del último día de las Jornadas. Pensé en el profe Juan Pablo Carrascal que se ha movido como hormiga para el cierre, pero no estaba dispuesto a volver a embarrarla poniéndole límites a la historia mejor contada que he escuchado de la imagen en el mundo.

Comprendí que Duque no hace charlas por cumplir, saca todo el arsenal y conduce por los laberintos de la expresión lo que ha sido el mundo con una lectura clara de lo que la comunicación puede hacer. A mi lado estaba Johanna Cristancho (Juana para sus amigos) y como para que no se me olvidara le dije: "No se te olvide que en últimas lo que tenemos que hacer en comunicación es intervenir la realidad". Esa misma realidad que Duque nos mostró desde la fotografía, los medios, el arte, el graffitti y la irreverencia de quienes han buscado cosas nuevas.

Salí satisfecho, aunque jamás olvidaré que por estar atado a la programación, traicioné lo que la mente y el corazón me dictaban: "A este hombre hay que escucharle el cuento completo pase lo que pase".

Del tercer día de las Jornadas me quedaron también otras imágenes:


- El corazón de la campaña "Colombia es Pasión" que me recordó el corazón encendido en llamas de un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús con el que el poeta nadaista Gonzalo Arango pretendió encender un cigarrillo en la casa de "Cochise", la gloria del ciclismo colombiano de los años sesenta, después de clavarse una buena dosis de tequilas.

- La expectativa manejada por Mario Bertieri como estrategia para explicar la expectativa de los Reyes.

- Las propaganadas de Davivienda del Mundial.

- El lleno a reventar del Auditorio Javeriano a las tres de la tarde y la cara de desconcierto de muchos estudiantes de Comunicación y Administración cuando les dijeron que todo estaba full. No valió aquello que "aunque sea en las escaleras".

- Las propagandas de Davivienda y la campaña de Nike sobre el "jogo" bonito que no se vio en las canchas de Alemania.

- El espectáculo del montaje televisivo del Mundial...

- Claro.... No puedo olvidar ese maldito pedazo papel en el que le escribí a Carlos Duque anunciándole que le quedaban cinco minutos... Ojalá pudiera "hacerle delete" a esa parte.

Ciudad de mestizajes


Quizás un buen resumen del segundo día de las Jornadas de Comunicación Mercadeo y Publicidad de la Javeriana Cali se encuentre en una expresión que le escuchamos al profesor Manuel Seilla.: "Cali es una ciudad de mestizajes".

Digo bueno resumen por cuanto en la expresión se juntan muchas cosas: mente y corazón, propuesta y contrapropuesta, lo sublime y lo profano.. En fin. lo cierto es que la propuesta de Visual Gore, causó polémica por lo crudeza con que se aproxima a la realidad. Recordé algo de Pasollini o quizás también de Buñuel.

Así mismo, Fabián Penagos, de Ninja Pingüino, sin titubear, reveló como el arte y la expresión dan para todo. Hablaba de cómo financiar el goce estético con un modelo de negocio, pero también de como llevar el diseño a medios masivos con posibilidades como la infografía.

Impresionante lo de Anatomique, de Barcelona. Desborda los sentidos con lo virtual de la música que se construye desde lo real del cuerpo humano. Me alegré mucho de poder contemplar esa pequeña puesta en escena que me bastó para pensar que, como rezaba un antiguo eslogan de casa Corel Draw, el límite en este cuento es la imaginación.

El profesor Paul Bromberg hizo una ingeniosa transición del diseño a la Cultura Ciudadana. Su cuento lleva más de 10 años y sigue muy vigente. Lo interesante es que él, desde su trinchera de profesor, sigue moviendo el tema, sin dejarse seducir por las mieles del poder que una vez probó siendo alcalde de Bogotá.

Con Volta Volta, Luis Carlos Echeverry y María Antonio Otoya exploran diseño, música y multimedia. Pura expresión...No entro a comentar el desfile porque no soy experto en la meteria. Lo único que puedo decir es que se vio y se sintió muy bien la atmósfera que se creó en el Autorio Javeriano... Repito: pura expresión.

martes, agosto 22, 2006

Ciuadadanía sin participación


No es por las sillas vacías en el Auditorio... El tema se sumerge en lo profundo de nuestro ser colombiano. Al parecer, no superamos la sensación que lo tenemos "todo bajo control" pero no nos comprometemos de lleno a tratar de cambiar las cosas.

El Periodismo Ciudadano puede sonar lejano para una Carrera que no tiene Enfasis en Periodismo, pero lo cierto es que de fondo están los temas que hoy hacen que Cali esté secuestrada por los estereotipos y la información fragmentada.

Como un fogonazo, se me vino a la mente la noticia con la que Noti 5 abrío su emisión del lunes en la noche : "Once heridos deja accidente en la Calle Quinta"... La historia se resume en un hueco, que según uno de los testigos, tiene 30 centímetros de profundidad, y que por evitarlo un conductor aplicó los frenos a fondo haciendo que una buseta que lo antecedía se estrellara aparatosamente.

Conocimops el hueco, escuchamos los testimonios, pero la historia no concluyó. El reportero no le hizo seguimiento a la noticia que ocurrió hacia el mediodía. Para la emisión de las 8:30 de la noche ya debería haber una respuesta de las autoridades.... Lo del hueco, los heridos y demás quedaron registrados como una novedad más del día festivo en la capital del Valle.

Cuando estalló un carro bomba hace algunos días en el Vallado, algunos se asustaron mucho. Una de nuestras estudiantes comentaba entre lágrimas que su papá vivía por ese sector y no sabía nada de él. Sentimos la tragedia cerca y pensamos que había cosas que cambiar.

Pero nos sumergimos nuevamente en nuestras rutinas y esperamos que las cosas cambien por sí solas. Ayer ví ciudadanos interesados en lo que pasaba en el Auditorio Javeriano y me dio gusto pensar que nuestra casa de estudios puede albergar esos puentes que se trazan desde las audiencias hacia nuevas formas de volver significativo lo que pasa en Cali.

Pero al final me quedé preocupado cuando mi colega de Caracol Radio, Guillermo Vallejo, después de auscultar el Auditorio me preguntó :¿cuántas personas le caben? Con pena propia y ajena le respondí: novecientas.

lunes, junio 06, 2005

TANGO FEROZ O LA HISTORIA DE UNA PASION QUE DUELE

Por JORGE MANRIQUE GRISALES

Gracias a Gabriel Omar Batistuta, el implacable delantero de la Selección argentina, Adriana recuperó a su escurridizo marido. Después del 3-1 en la fría noche del Estadio El Campín, ella volvió a ver a su hombre tal cual era hace tres campeonatos mundiales de fútbol, cuando la Selección Colombia no lo trasnochaba.

En esos primeros años dorados de su matrimonio, su esposo Antonio se limitaba a ver los resultados de los partidos en los periódicos, pues la mayoría de las veces se quedaba dormido frente al televisor cuando no pasaba nada importante con Colombia y él sabía que la Selección no estaba como para ir a un Mundial. Total, que la vida transcurría sin sobresaltos y Adriana no tenía rivales, con guayos y pantaloneta, al momento de ir a la cama con su marido.

Sin embargo, soplaron vientos de desgracia para la joven cuando un odontólogo chocoano, de nombre Francisco Maturana, comenzó a vender la idea de ir con un equipo colombiano a disputar el Mundial de 1990 en Italia.

Después de un agónico gol de “El Palomo” Uzuriaga en Barranquilla frente a un serio y ordenado equipo de Israel, el piso comenzó a movérsele a Adriana. Colombia estaba clasificada y su esposo estaba llorando de emoción frente al televisor, tal como lo hacía en la pantalla chica el comentarista Luis Alfredo Céspedes recordando que desde el lejano 4-4 con la Unión Soviética, en el Mundial de Chile de 1962, no había historia para el fútbol colombiano.

Llegó el Mundial de Italia y Adriana comenzó a ver oscuro el panorama. Su esposo sudaba la calentura futbolera envuelto en la bandera tricolor y no llegaba a la casa después que jugaba la Selección nacional.

La cosa se puso dramática con el gol de Freddy Rincón a Alemania. Esto significó para Antonio dos días de celebración con los compañeros de la oficina. Sin embargo, días después Mila, un veloz moreno de Camerún, sacaría a “nuestra gloriosa Selección” de la contienda por la Copa Mundo.

LO PEOR: 5-0 CONTRA ARGENTINA

Pero aún estaba por venir lo peor. En las eliminatorias del Mundial de 1994 se enfrentaron en el Estadio de River, en Buenos Aires, Colombia y Argentina.

Antonio se endeudó con una agencia de viajes y se largó para la capital argentina. Adriana vio con resignación uno a uno los cinco goles de Rincón, Asprilla y el “Tren” Valencia. “Final, final, no va más”, escuchó decir al narrador cuando el partido terminó y ella creyó firmemente que con él también acababa su matrimonio: estaba convencida que su esposo se quedaría a vivir con su amada e invencible Selección Colombia, “la mejor del mundo”.

Antonio regresó pero a empacar maletas para ir a ver a Colombia coronarse campeón mundial de fútbol en Estados Unidos. Sin embargo, las derrotas 3-0 y 2-1 ante Rumania y Estados Unidos, con autogol incluido, le volvieron a Adriana el alma al cuerpo ya que pensó que al fin su esposo regresaría manso a su lado como el guerrero después de la batalla.

¡Qué lejos estaban sus cálculos! Pues llegó el Mundial de Francia y con él nuevamente se le subió la temperatura futbolera a su esposo, quien sacó a plazos los tiquetes y las boletas para ver el resurgimiento glorioso de la Selección Colombia en tierras europeas.

En esa ocasión, Inglaterra le recordó a los colombianos que no habíamos ganado nada en materia futbolística como Selección Nacional de Mayores y nos despachó rapidito de la fase eliminatoria de Francia 98.

Antonio había vivido intensamente los procesos Maturana y “Bolillo” Gómez. También se había leído todos los libros sobre nuestra Selección que después del inolvidable 5-0 habían escrito Peláez y otros pontífices “de la narración y el comentario”. A pesar de la adversidad en los Mundiales de Estados Unidos y Francia, el hombre no se resignaba a enterrar su ilusión.

Como el Ave Fénix, surgió de las cenizas de un vergonzoso 9-0 frente a Brasil el “Chiqui” García. Pasaron los días y el 0-0 contra los tetracampeones del mundo en el primer partido de la eliminatoria del Mundial de Corea y Japón del 2002 nos devolvió a los tiempos del 4-4 contra la URSS y el 1-1 contra Alemania que tanto regocijaron el sufrido corazón de los hinchas colombianos.

Luego vendrían el 1-1 contra Bolivia en La Paz (“toda una gesta a 3.600 metros sobre el nivel del mar”) y la “contundente” victoria 3-1 contra Venezuela. Hasta aquí todo estaba servido como para recordarle a Argentina el 5-0 de 1993. La cita era en El Campín la noche del 29 del junio del 2000.

Como de costumbre, Antonio se fue desde las dos de la tarde con la “barra” de la oficina rumbo al estadio. A las nueve de la noche, cuando el árbitro dio inicio al partido, ya estaba sin voz de tanto gritar, azuzado por las cámaras de televisión y los reporteros que les pedían a los hinchas que repitieran una y otra vez el estribillo aquel de “eeoo-eeoo, Colombia ganará”.

Vino el primer gol de Batistuta y las voces en El Campín se acallaron, aunque sólo por tres minutos, pues de las agotadas gargantas salió otro grito de alegría cuando Frankie Oviedo empató el partido. Todo indicaba que el primer tiempo acabaría 1-1-, pero otra vez Batistuta silenció el estadio con un espectacular gol.

Las gargantas, los ánimos y la fuerza por Colombia se renovaron para la segunda etapa del partido, pero los planteamientos del “Chiqui” fallaron y faltando 15 minutos para el final, Hernán Crespo sentenció la noche colombiana con un inobjetable 3-1 a favor de los gauchos.

Mientras esto sucedía, en el corazón de Adriana revivía la esperanza de tener pronto de regreso a su marido. Mantuvo el televisor apagado durante el primer tiempo y lo encendió sólo cuando escuchó el crujir de dientes del vecindario. Ya el asunto estaba liquidado.

Tal como lo había pensado, Antonio se vino “derechito” para la casa. Sonriente abrió la puerta con una botella de vino en la mano. “No más 5-0… Vamos a brindar porque esta noche no hay nada que celebrar… Se acabó esta vaina”, sentenció antes de apretar contra su cuerpo a su mujer y estamparle un cinematográfico beso. Esa noche el hombre no habló de fútbol. Ni siquiera mencionó lo de la inclusión de Dinas en la alineación a última hora o de la orfandad de Juan Pablo Angel en el ataque colombiano. Se llevó a Adriana a la cama y le hizo el amor consciente de cada centímetro cuadrado de ese nuevo campo de juego. Adriana lo acogió con la ternura con la que se recibe a un hijo pródigo y al cerrar los ojos vió claramente a Batistuta con los brazos abiertos y entonces comenzó amar sus dos golazos, sus ojos azules, su cabello largo y su chivera… “Te adoro Batistuta”, pensó, mientras su esposo comenzaba a darse cuenta de las noches que había perdido por andar pendiente de una pasión que duele y que se llama Colombia.

viernes, junio 03, 2005

Otra forma de ejercer el periodismo

Hoy más que nunca, se puede ser un receptor activo con respecto a lo que sucede en el mundo. La opinión de la calle o del café pueden tener cabida en muchos sitios del ciberespacio. Es como volver a los tiempos en que las noticias se conocían en las tabernas, luego que los viajeros de llegaban a los puertos. Abrimos aquí una tribuna para esas noticias cercanas que nos mueven la existencia.